miércoles, 25 de noviembre de 2015

El cerebro y las drogas



Introducción

En el pasado las investigaciones sobre las adicciones se desarrollaron sobre una serie de paradigmas que concebían el uso de las drogas más como un tema moral y de voluntad, que como conocen hoy, una enfermedad. Estos pensamientos también definieron las posibles soluciones a las adicciones  ya que, la mayor parte de estas estaban dirigidas a la prohibición, el rechazo y el castigo.
En estos tiempos la ciencia ha arrojado nueva luz sobre el tema de las adicciones y en consecuencia las soluciones propuestas, para combatir el uso de las drogas también ha cambiado. Hoy las instituciones han puesto en marcha planes para aumentar la información y cambiar mitos que se tienen al respecto.
Es común encontrar el tema de las adicciones en las agendas públicas, los gobiernos ya piensan en esto como un problema de salud pública, por lo tanto, se modifica drásticamente la importancia del combate a las adicciones dentro de la sociedad.
Por ejemplo, uno de cada tres, en un rango de edad de 12 a 65 años es consumidor de alcohol en niveles de riesgo, más de 17 millones son dependientes al cigarro y más de medio millón son adictos a algún tipo de droga. Cabe mencionar que este trabajo distingue entre los tipos de adicciones, y se concentra en señala aquellas que son a sustancias químicas, las cuales tienen serias repercusiones en la química del cerebro.

De esta manera, e problema de las adicciones constituye un problema complejo, con consecuencias no sólo a nivel individual, sino a nivel familiar y en la integración de la sociedad.
Por lo tanto, éste documento pretende resaltar el tema de las adicciones, desde su marco conceptual hasta el papel que tienen en nuestro país. En primer lugar se desarrolla el macro conceptual en el que se desarrolla éste tema, posteriormente se trabaja sobre la manifestación de las adicciones en la sociedad para terminar con una breve conclusión.


Ciencia y adicción

El concepto de las adicciones ha evolucionado gracias a la investigación científica que se ha realizado en esa materia. Hay suficiente evidencia que muestra a las adicciones presentan características de una enfermedad, no se pueden dejar por fuerza de voluntad y requieren de tratamiento. Las drogas modifican la química, estructura y funcionamiento del cerebro. Existen diversas definiciones respecto a las adicciones, según el National Institute on Drug Abuse/NIDA se definen como “una enfermedad crónica del cerebro, a menudo con recaídas, caracterizada por la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas a pesar de las consecuencias nocivas para la persona adicta y para los que le rodean” (como se cita en Fernández 2015). Siguiendo esa línea de ideas la Sociedad Médica Estadounidense de Adicciones/ ASAM, establece la siguiente definición: “La adicción, ya sea al alcohol, juego, drogas, o sexo, es una enfermedad crónica del cerebro, no solo un mal comportamiento o mal criterio”(como se cita en Fernández 2015).

 (Mothelet, 2013)

 Como cualquier enfermedad, la adicción también progresa por etapas (Baler, 2013), en primer lugar se utiliza para alcanzar estados de euforia, sin embargo el cerebro se adapta a la sustancia y aparecen los primeros síntomas de dependencia.

Personas de todas las edades y clases sociales son las que sufren consecuencias, de manera directa o indirecta, del abuso y adicción de sustancias nocivas La mayoría de los tratamientos de rehabilitación se limitan a lograr que el paciente se abstenga de consumir la sustancia principal y aceptar consumos “controlados” de otras sustancias, de tal manera que, los tratamientos se traducen como soluciones de corto plazo, es decir, se basan en controlar los síntomas y se orientan a mantener estándares de “Sobriedad”. (Fernández, 2015)

¿Cuál es el problema?

En términos generales, cuando una persona toma la decisión de consumir alguna sustancia nociva es “voluntaria” y comúnmente se acompaña de la creencia que se puede controlar su uso de manera racional. Sin embargo, las drogas se pueden apoderar de la vida de cualquier persona de una forma relativamente rápida.

Existen múltiples razones que detonan el uso de las sustancias adictivas pueden ser motivaciones internas o provocadas por el ambiente, como puede ser la aceptación social. Sin embargo no hay un factor único que determine si una persona será adicta o no  (Volkow, 2014). Lo único que la ciencia puede afirmar es que, las probabilidades de pasar del uso a la dependencia de las drogas es mucho mayor cuando se empiezan a consumir a temprana edad, es decir, cuando el cerebro aún no se ha desarrollado. (Excelsior, 2015)

En ese sentido, el Director general del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones de la ciudad de México (IAPA), Rafael Camacho Solís, comenta.

“El gran problema es que nadie sabe dónde puede parar y hasta dónde puede llegar”, mencionó el director general del Instituto para la Atención y Prevención de las Adicciones de la ciudad de México.”

El tema central es que, una vez que se instala la adicción ésta se convierte en el objetivo principal del adicto. Se altera considerablemente la relación del adicto con la sociedad, por lo tanto, deja de cumplir su rol como estudiante, hijo, padre, etc.

Sin embargo no son los únicos problemas, existen algunos que el individuo no puede controlar y que pueden propiciar el consumo. Por ejemplo la sociedad hoy en día propicia una autonomía muy “adictogena”, es decir, la facilidad con la que se pueden conseguir sustancias nocivas, la fragilidad de los valores familiares, la exigencia de competir en distintos ámbitos y la presión a la que se someten los individuos puede propiciar el uso de las drogas como un apoyo para encontrar motivación y satisfacción (Dianova Internacional).

En México, hasta hace muy poco no existían leyes que obligaran el tratamiento obligatorio a personas que eran detenidas con cantidades no permitidas de drogas ilegales. Una nueva ley posibilita la creación de los Tribunales para el Tratamiento de Adicciones a nivel nacional (Transational Intitute Drugs and democarcy). Con lo que se estaría buscando replantear el problema, y en consecuencia la respuesta al combate de las adicciones.

Consecuencias de las adicciones.

Ya se han mencionado algunos de los efectos que el uso y abuso de sustancias tienen en los individuos. Pero estas no son sus únicas consecuencias, la familia también se ve afectada en su integración y por lo tanto como célula funcional de la sociedad. Es decir, cuando esto se presenta a gran escala la sociedad reciente los problemas que derivan de esto. Al respecto Silvia Cruz, investigadora del CINVESTAV, asegura de que el consumo de drogas se puede prevenir, además de que la carga social y económica es enorme.

Las drogas tienen un impacto en distintas esferas, afectan el ámbito económico y social, aumentan los costos de atención ya que se pueden asociar con lesiones y diversas enfermedades, como cirrosis, cáncer, enfermedades mentales, por mencionar algunas (María Elena Medina-Mora, Real, Villatoro , & et al., 2013). Además tienen a manifestarse en conductas violentas que se pueden asociar a diversos factores como el crimen organizado, el mercado ilegal o simplemente la propia intoxicación.
Lo anterior representa una carga pesada para los sistemas de salud pública. Se estima que sólo uno de cada seis consumidores de drogas en todo el mundo tiene acceso a tratamiento (UNODC, 2015), debido a que en muchos países, como en México, existe un déficit en la prestación de servicios de este tipo. De éste modo se vuelve político el tema, ya que, depende de la voluntad de los gobernantes el presupuesto que se asigna para la prevención y tratamiento de las adicciones.

El enorme volumen de dinero que mueven las drogas representa otro gran problema, ya que se reproduce el ciclo, mientras haya consumidores siempre habrá quien esté interesado en ese mercado a cualquier costo, lo que provoca violencia entre grupos criminales y también un gran gasto de recursos por parte de las autoridades para su combate.

Para el caso de México, aunque resulta evidente que es un fenómeno disparejo el cual depende de la región que se estudie, sin embargo,  representa un problema considerable a nivel nacional, aunque mucho menor, comparado con países sudamericanos incluso aún más si se compara con EE.UU o Canadá. Estudios recientes señalan dos vertientes que caracterizan éste problema, por un parte, la edad de inicio en el consumo de sustancias adictivas es a una edad más temprana, por otro, la disponibilidad de éstas sustancias es mayor, por ejemplo la venta de cigarrillos por pieza, bebidas alcohólicas de menor calidad a menor precio o el narcomenudeo. (CONADIC).

Pero el uso de drogas ilícitas no es el único problema que enfrenta nuestro país, en el contexto internacional, México se ha caracterizado por ocupar uno de los primeros lugares de mortalidad por cirrosis hepática alcohólica. Además, como ya se ha hecho mención una de las consecuencias sociales del alcohol es que se presentan comportamientos problemáticos, como el alto consumo por ocasión y frecuentes eventos fuera del hogar. En nuestro país, el consumo elevado de alcohol se concentra en una proporción de bebedores menor a la que se observa en otras culturas, pero la gravedad de sus consecuencias en la salud es similar o mayor. Al respecto Roy Rojas, asesor de la Organización Panamericana de la Salud (como se cita en Sandovál, 2013), declara lo siguiente:

En México se mueren aproximadamente 24 mil personas al año, ocupa el séptimo lugar en el mundo por muertos por accidentes de tránsito y mueren 55 personas cada día, hago un llamado a la familia mexicana, de que el programa conduce sin alcohol, debe verse como una buena noticia, debe verse como un esfuerzo más de la ciudad por salvar”

Por mencionar un ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señala que del total de decesos anuales que se contabilizan por enfermedades del hígado que son imputables directamente al consumo del alcohol suman, en promedio, un total de 12 mil 540 casos, es decir, 34 casos diarios, o bien, una muerte cada 40 minutos por el consumo excesivo del alcohol. (Fuente, 2014)

Sin duda, Estas consecuencias requieren un abordaje global de la cuestión de las adicciones, a través de respuestas coherentes y acordes al tema, teniendo en cuenta los umbrales a partir de los cuales una conducta dada, es considerada de riesgo, luego dañina y finalmente adictiva.


Conclusiones

Cuando se plantea el problema de las adicciones desde una perspectiva de salud es posible establecer soluciones integrales, es decir, se va más allá de la prohibición de las mismas, y se distinguen factores que pueden determinar o no su consumo, como población vulnerable, rangos de edad, población con mayor o menor riesgo de ser dependientes.

Como cualquier otra enfermedad, la adicción también es crónica y no tiene cura. Pero existen tratamientos que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida, en ese sentido no quiere decir que no habrá recaídas, sino que la efectividad de los tratamientos se debe medir por la disminución de estas. Es innegable que deben buscarse soluciones integrales, no sólo a disminuir el problema, sino también a prevenirlo y permitir que la evidencia científica pueda convertirse en políticas públicas eficientes y eficaces.

Una de las opiniones más compartidas entre los expertos es que  es necesario modificar los conceptos, tratar de evitar los estereotipos. Se evidencia la necesidad de encontrar soluciones completas, que se alejen de la simplicidad, en ese sentido, es necesario poner en el centro del debate a los adictos, centrarse en defender su integridad y respetar sus diferencias.


Bibliografía


Baler, R. (2013).

CONADIC. (s.f.). Guía para el promotor de "Nueva Vida". Recuperado el 15 de Noviembre de 2015, de http://www.conadic.salud.gob.mx/pdfs/nueva_vida/prevad_cap3.pdf

Dianova Internacional. (s.f.). dianova.cl. (M. Rafael, Ed.) Recuperado el 19 de Noviembre de 2015, de http://dianova.cl/las-adicciones-un-problema-integral-de-salud-publica/

Excelsior. (09 de Septiembre de 2015). Excelsior. Recuperado el 23 de Noviembre de 2015, de http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/09/24/1047538

Fernández, A. J. (19 de Octubre de 2015). Revista Adicción y Ciencia. Recuperado el 19 de Noviembre de 2015, de Personas, emociones y adicciones: Más allá del cerebro.: http://adiccionyciencia.info/wp-content/uploads/2015/10/molina_3_1.pdf

Fuente, M. L. (01 de julio de 2014). México Social: Alcoholismoun peligo creciente. Excelsior.

María Elena Medina-Mora, T. R., Real, T., Villatoro , J., & et al. (2013). Las drogas y la salud pública: ¿hacia dónde vamos? Recuperado el 14 de Noviembre de 2015, de http://bvs.insp.mx/rsp/articulos/articulo_e4.php?id=002795

Mothelet, V. G. (2013). El cerebro Adicto. .¿Cómo ves? Revista de divulgación científica de la UNAM.    Recuperado el 13 de Noviemnre de 2015. De http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el- cerebro-adicto

Sandovál, V. (1 de enero de 2013). W Radio. Recuperado el 24 de noviembre de 2015, de México, séptimo lugar en accidentes de tránsito: OPS: www.wradio.com.mx/noticias/actualidad/mexico-septimo-lugar-en-accidentes-de-transito-ops/20130101/nota/1818146.asp

Transational Intitute Drugs and democarcy. (s.f.). druglawreform.info. Recuperado el 24 de Noviembre de 2015, de Panorama de las leyes y políticas de drogas en México: http://www.druglawreform.info/informacion-por-pais/mexico/item/248-mexico

UNODC. (2015). Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Obtenido de UNODC Research: https://www.unodc.org/documents/wdr2015/WDR15_ExSum_S.pdf


0 comentarios :

Publicar un comentario

¡Gracias por participar en éste proyecto!